martes, 28 de agosto de 2012

Ney Peraza: el arte de eternizar instantes

Ney Peraza es fundador y docente del TUMP (Taller Uruguayo de Música Popular) y creador de la serie "Cancioneros del Tump". Pero quizás sea más conocido por su participación como guitarrista, arreglador y cantante de Jaime Roos, Los Mareados,  Edú Lombardo, Los Cigarros  o Francis Andreu, entre muchos otros. Ha grabado o tocado con músicos de la talla de Leo Maslíah, Jorge Lazaroff, Ruben Rada, Adriana Varela, Nicolás Ibarburu, Mateo Moreno, No Te Va Gustar, La Vela Puerca, Cursi y un largo etc.  En este caso, sin embargo, el tema de conversación no gira en torno a la música, sino a otra de sus pasiones: la fotografía.

¿Cómo empezó tu pasión por la fotografía?
Se fue despertando medio de a poquito, no me di cuenta. En realidad, me pasó que la vida me llevó a vivir en un lugar muy particular donde todos los días veía fotos increíbles para sacar y no tenía cámara. Cuando conseguía alguna prestada, sacaba alguna. Estuve bastante tiempo con cámaras de otros. Después me compré una camarita de las más baratas que había, y bueno, ahí me entré a colgar un poco a sacar fotos de un lugar privilegiado en cuanto al paisaje: los atardeceres y los amaneceres de Neptunia. Yo vivía en la desembocadura del arroyo. Y al mostrarles las fotos a amigos, me dijeron: "están buenas". Yo estaba para la música. La fotografía era un hobby  muy secundario. Después se me rompió esa cámara, pero ya me había picado el bichito. Estuve un tiempo sacándolas con el celular y más o menos por ahí fue cuando empecé a subirlas al facebook. Y gente amiga me entró a dar para adelante: "tenés buen ojo". Entre una cantidad de amigos , para el cumpleaños de 49, ahora tengo 51, me compraron la cámara que tengo ahora. Para lo que yo sé de fotografía es lo mejor que me podrían haber regalado, porque hace casi todo sola.  Y no me considero un fotógrafo en una cantidad de aspectos, por un lado, porque no sé nada, y por otro, porque no soy de ir a lugares especiales; yo ando con la cámara ahí. Cuando se ponen delante de mí, saco la pistola y disparo. 

¿Creés que la ventaja de un aficionado es no tener un conjunto de reglas que condicionen la expresión creativa?
Mirá, yo creo que en cualquier rama del arte, autodidacta absoluto no hay, ya con el hecho de ver fotos de otros aprendés.  Y con la música me pasó al revés. Aprendí muchos años, y me he dado cuenta de que mucha de la gente que admiro musicalmente, que siento que rompe reglas, que tiene una veta creativa y una personalidad más fuerte, suelen ser más autodidactas que el promedio. La forma general de enseñar te deja un poco más cuadrado y te hace más respetuoso de las reglas. Entonces también esto tiene esta parte de divertido, que como no sé nada, hago lo que se me canta (risas). Y aprendo de sacar. Bueno, la era digital ha hecho que un montón de gente a la que nunca se le hubiera ocurrido sacar fotografías artísticas empezara a hacerlo. El gran maestro que tenés es que sacás una foto una vez al instante y corregís el ángulo, esto, aquello, hasta que encontrás la foto que querés. Vamos aprendiendo sobre la práctica.

¿Qué cosas preferís retratar? ¿La naturaleza, los animales?
Me pasa que siempre fui muy curioso de la naturaleza. De chico estuve muy vinculado al campo. Siempre me colgó conocer el nombre de los bichos, costumbres, y eso se ve reflejado en las fotos que saco que tienen que ver con la naturaleza. No es que me lo proponga. He elegido vivir donde la naturaleza se impone, pero también voy a la ciudad y me encanta sacar fotos totalmente urbanas.

¿Hay algo que te hayas quedado con ganas de sacar y por un segundo no pudiste?
Hay muchas veces que te quedás con pena. Hay fotos que tenés tiempo de pensarlas, que venís otro día y está todo igual, y otra que es una décima de segundo en que tenés que sacarla, y un segundo después ya fue y no hay vuelta atrás y nunca más la vas a ver. Me pasa más seguido que las que puedo sacar. Porque ese tipo de fotos en general las ves, y mientras buscás la cámara y aprontás  y sacás la foto suele pasar el mejor momento. Bueno, pero esas fotos quedan en mi memoria y para mí existen.



"Una foto abre puertas a la imaginación del que la está viendo."
 Ney Peraza


¿Recordás una anécdota especial relacionada con una foto que hayas sacado?
Yo estaba en el asiento delantero del ómnibus. Una mujer iba a subir y le preguntó al chofer si el ómnibus pasaba por no sé dónde, y no sé...me encantó la luz que tenía en ese momento y la fotografié. Como al año, voy a la casa de un amigo y estaba ella. Y le digo: "Yo tengo una foto suya". "¿Cómo tiene una foto mía?" Después se la mandé. 
Y también me pasó con un personaje muy particular, con una forma muy elegante de vestirse, un veterano. Iba en el ómnibus y lo vi en la parada y le saqué una foto, y al otro día iba por otro lado en el ómnibus, y se sube el mismo tipo y le saqué otra foto. Viste que a veces a una persona no la ves por años y de repente la ves dos días seguidos. Trato de no publicar fotos donde alguien quede mal parado, obviamente. El tema del arte es muy delicado. De por sí una foto te gusta y es muy difícil que uno deje de sacarla, pero una cosa es sacarla y otra es exponerla en un lugar absolutamente público. Algunas no da para compartir sin el consentimiento de los implicados. 

El 8 de diciembre de 2011 se inauguró una exposición de tus fotos en Caminito Bar (Paullier entre Maldonado y Canelones) 
La primera y única exposición hasta ahora.

¿Pensás hacer algo parecido más adelante?
Mirá, este año pensaba, y la locura del laburo, de cosas..., porque esto requiere tiempo, guita y energía. Ninguna de las tres cosas me está sobrando y tampoco tengo demasiado apuro. Si bien me parece que está bueno exponer porque presentás las fotos de otra manera, el hecho de subirlas al facebook es una exposición, virtual, pero es una exposición. Las miran cientos de personas que probablemente nunca irían a verlas a una galería; por otra parte las ve gente de otros países. La gente puede opinar y yo saber lo que opina. Cuando las exponés ahí, sabrás de alguno que te comenta, pero mucho no tenés idea de lo que les pasó. Y he hecho algunas proyecciones. Hice unos videos de fotos a los que les puse música. En la inauguración de la exposición los pasamos. Cuando festejé los 50 años pasé uno de los videos que estaba pronto en ese momento. Hay algunos de aves del Uruguay, otro de flores, y otro de Neptunia, a los que les puse música con diferentes amigos, y me encantó ese laburo. La cocina de cómo armar eso, era todo nuevo para mí y sigue siéndolo. La transición de una a otra, la música, ...es como que ahí concilio varias de mis pasiones.

Según una clasificación, existen tres clases de personas: la visual, la auditiva o la kinestésica. ¿Vos serías auditivo y visual a la vez?
Sí, fue totalmente nuevo justamente ejercitar algo que tuviera que ver con la expresión, que bueno, va más por la vista que por el oído. Porque me dedico a la música desde niño. Digamos que empecé a tocar arriba del escenario a los 18 años y tengo 52. Y en la fotografía, te puedo decir, hace tres años que estoy enroscado. Es algo muy nuevo. Y para mí fue como un  rejuvenecer, como encontrar otra forma de expresión, que más allá de que pueda ser mejor o peor fotógrafo, encontré una veta donde expreso un montón de cosas, que de repente por la música expresás otras. Y ...además, muchas veces hago comentarios sobre las fotos que complementan un poco la cosa y son un justificativo para transmitir algo que quiero decir, ya sea de denuncia o simplemente un pensamiento, una reflexión  y también humor. La fotografía humorística me encanta. Subo al facebook ochenta fotos por mes, o sea, son dos o tres por día y no estoy todo el día dedicándome a esto. Pero esto me abrió una nueva antena de conexión con el mundo. La visión del ser humano es de 180 grados y en tres dimensiones, y cuando lo querés llevar a la fotografía, es otra la vista que hay que tener. Tenés que ponerte en el lugar de ver con un solo ojo, en dos dimensiones y en un recuadro mucho más chico. Además, tampoco tengo lente gran angular ni teleobjetivo ni nada por el estilo. Entonces, te hace agudizar la observación y disfrutar de la composición de elementos, que muchas veces en sí, yo que sé....capaz que mirás esto que estamos mirando acá, un cuadro de Artigas, una gabardina y un mueble viejo, que no te dicen nada mirándolos así, pero yo siempre juego un poco internamente a que en cualquier lugar hay una foto escondida que debo encontrar. El arte tiene mucho de juego ¿no? Y eso te va abriendo una forma diferente de mirar el mundo que te cambia el interior. Se me amplió el mundo y encontré una veta expresiva que me hace mucho más feliz.

En la película Sabrina, una retratista invita a quien la contrata a elegir la parte del paisaje que le gusta más, mientras le pasa la cámara. Él ve mar, playa, se detiene ante un faro y pregunta: ¿"Quién puede vivir ahí? ¿Cómo será la vida de un farero?" Ella recupera la cámara y responde: "Eso es lo que siento cuando hago fotos. Cada imagen es una historia". ¿Cuánto puede haber de historia detrás de una foto que uno saca?
Una foto abre puertas a la imaginación del que la está viendo. Esas son las fotos que más me gustan. La que te abre una puerta y vos entrás y hacés tu película de lo que estás viendo y quizás no tenga mucho que ver con la intención del fotógrafo. En todo arte pasa eso de que uno transmite algo absolutamente directo y es muy difícil que una persona interprete otra cosa, pero también hay cierta fotografía o música, o lo que sea, que tiene cierto grado de hermetismo, que da para que cada uno encuentre su viaje, y a veces mucho más rico que el que vio el fotógrafo o le pasó por la cabeza al músico. Entonces te invita a participar de alguna manera, aunque supuestamente es más pasivo el lugar del observador.

¿Alguna vez los observadores te dieron interpretaciones que no tenían relación ninguna con lo que querías transmitir?
Sí, más bien, y muchas veces me empezaron a gustar más fotos a partir de cosas que me dijeron. Cada uno tiene su vida, su historia, sus recuerdos, y los asocia con cosas diferentes, y esto es lo que las enriquece.

 De las frases siguientes, ¿cuál sentís que te define?

1 "Estoy alineando cosas siempre, midiendo ángulos, incluso durante esta entrevista. Estoy observando la manera en que te sientas y la composición del espacio alrededor de ti." - Arnold Newman
2 "Sólo estás tú y tu cámara. Los límites en tu fotografía están en ti mismo, ya que lo que vemos es lo que somos." - Ernest Hass
3 "La memoria no guarda películas, guarda fotografías." - Milan Kundera
4"Fotografiar es poner en la misma línea de mira la cabeza, el ojo y el corazón. Es una manera de vivir." - Henri Cartier-Bresson

- Sobre la primera frase, me identifico a medias. No estoy permanentemente al acecho de una foto. Sin embargo, creo que tengo siempre una neurona de guardia, aunque no sea consciente, y es esa neurona la que me muestra una foto cuando está delante de mis ojos. Con la música me pasa lo mismo.

- La segunda me gusta mucho. Hay momentos en que baja el Santo y la fotografía o la música fluyen por un canal abierto y el mundo pasa a ser sólo esa foto o esa música que te gira en la cabeza. Es una sensación indescriptible y muy enriquecedora cuando se presenta.
- A la tercera no la conocía y no había reflexionado sobre eso, pero parece muy cierta.
- La cuarta es a mi criterio la que define mejor lo que pasa cuando estás sacando una foto, aunque a veces la cabeza pasa a segundo plano y queda sólo el ojo y el corazón. Para mí es una nueva y hermosa manera de vivir y comunicarme con los demás.









lunes, 6 de agosto de 2012

Radio Vilardevoz, la radio de los sin voz

"La radio de los sin voz", es una expresión tomada del texto: "Olvidados pero no derrotados", escrito por un paciente participante del Taller de escritura :Daniel Aguiar, alias "Cóndor".

Radio Vilardevoz, más que un simple programa radial, es un espacio donde se les da voz a quienes en otros lados no la tienen. Cecilia Baroni, psicóloga y una de las encargadas del proyecto,  explica de qué se trata y expresa los logros obtenidos hasta el momento.

¿Cómo empezó tu vínculo con Radio Vilardevoz?
Cuando empezamos en el Hospital estábamos en tercer año de facultad de psicología, en especial, había empezado un grupo antes que yo. Está mi esposo que también es parte del equipo de la radio. En realidad, una de las cosas más fuertes fue haber ido al hospital y haber visto las condiciones en las que estaba la gente internada, y darnos cuenta de que toda esa gente tenía un montón de cosas para aportar que quedaban ahí, encerradas entre muros. Y empezamos a desarrollar un grupo bastante fuerte y a considerar qué podíamos hacer  desde la psicología para aportar a un lugar que estaba abandonado - no había casi psicólogos en ese momento - . Pensamos que lo importante era construir con el otro cosas y no que se tuvieran cosas preestablecidas para hacer. Empezaron a pelotear la idea de hacer una radio y de que comenzaran a salir las voces de ellos afuera. Han pasado ya quince años.



"Muchas veces la terapéutica sobre el loco es el electroshock, el encierro, el empastillamiento. Nosotros no estamos en contra de la medicación sino de la sobremedicación, que implica tener al paciente callado y quieto; eso no es terapeútico ni es darle oportunidad a alguien de tener un lugar mejor en el mundo, es simplemente tratar de sacar un problema de arriba. Contra todas esas cosas nosotros tratamos de pelear."

Cecilia Baroni
Imágenes extraídas de la página de Facebook de Radio Vilardevoz

¿Cómo está conformado el equipo técnico? ¿Qué objetivos se lograron y cuáles se desean lograr?
Vilardevoz es un proyecto autogestionado. Nadie cobra, ni los técnicos, que ahora somos un grupo de casi diez psicólogos, que trabajamos militantemente en el proyecto, y lo llevamos en conjunto con casi treinta personas que son fijas.  Algunas van rotando, es decir que somos una banda. La idea es estar siempre en movimiento con estos objetivos: uno es desmitificar el lugar del loco en la sociedad, otro es introducir una voz que ha estado siempre fuera del sistema comunicacional. Ellos tienen muchas cosas para decir, desde el sistema de salud, de pensión, desde la vivienda.   Para que se generen condiciones de igualdad, de participación, uno debe tener un grupo  que a la hora de ir a entrevistar a un psiquiatra o a un político no se sienta menos - y eso implica formación - para poder hablar con quien sea, no importa si es el Presidente de la República o si es el director del mismo Hospital, uno tiene que poder decirle que en el Hospital la comida está fría, o que se mueren de frío, o que andan descalzos, o que salen de acá y no tienen a dónde ir y van a refugios. Mantener eso es un desafío bastante grande.  De ir con un grabadorcito, y salir en los medios hemos logrado tener un local propio dentro del Hospital, tener una antena, tener una frecuencia que nos otorgó el Estado, para mejorar la comunicación, que las voces circulen y que la locura tenga un lugar. No se los escucha. La radio y la televisión están hechas para la clase media y la clase alta. Es una exclusión permanente. ¿Cuándo hablan los que no tienen lugar en los medios de comunicación? Bueno, entonces una de las cosas fue decir: "hagamos nuestro propio medio".

¿Cómo se considera en el imaginario colectivo o en la creencia popular al paciente psiquiátrico?
Lamentablemente, al paciente psiquiátrico se lo sigue considerando como alguien que es improductivo, alguien que debería estar toda la vida encerrado, que eso básicamente, es una concepción casi de la Edad Media. O sea , los que trabajamos en salud mental sabemos que la locura la tenemos todos, es parte del ser humano, pero que se ha construido disciplinarmente lo que llama "enfermedad" y lo que llama "paciente psiquiátrico". En general la sociedad toda tiene un alto consumo de fármacos y de psiquiatría, pero persiste mucho tabú sobre eso y, por otro lado, hay mucha estigmatización sobre el loco pobre.  El loco rico con un trastorno bipolar, por ejemplo, se medica y cuenta con otros recursos con los que puede sostener la actividad a la que se dedique. Si vos vas al trastorno bipolar en la pobreza y en la calle, sin plata y un montón de cosas, claro, al no tener recursos, la persona no puede recuperarse y estar estable como para poder ser productiva. Y este proyecto de Vilardevoz lo que intenta es decir: hay locura y hay momentos de crisis que pasan y la persona puede  volver a ser la misma, eso no quiere decir que es inútil o que no tenga algo para aportar. En este tipo de situaciones los mitos y los tabúes son mucho más fuertes que los propios avances disciplinares.

¿Cómo está Uruguay en relación al tema de los derechos humanos y la salud mental?
Específicamente en el Vilardebó, en lo que tiene que ver con el respeto a los derechos humanos, ha mejorado en relación, te diría, a diez años, pero si vas a las colonias, por ejemplo, todavía deja mucho que desear. Primero que desde la psicología no es ético sostener prácticas donde al otro se lo trata como un objeto y no como un sujeto.  Nosotros estamos hablando de salud pública, de locura y pobreza. Obviamente la locura no tiene ni  estrato social ni género, pero hay una diferencia cuando alguien tiene poder adquisitivo y puede hacer un tratamiento de otra forma. Lo que nos parecía interesante era generar un colectivo que también pudiera apropiarse de esa lucha responsablemente, lo que implica un ejercicio de reconocer que tenemos derechos y que los podemos hacer ejercer, y luego ejercerlos con propuestas para poder mejorar, no solamente desde la queja. En relación a algunos países no estamos tan mal, pero en relación a otros, en los que ya no hay tanto encierro o hay otras políticas, estamos muy mal.

Aparte de los programas de radio, ¿qué otras actividades hacen los demás días?
Los jueves es la Asamblea, donde se decide todo ¿no?, por ejemplo, nos queremos ir a la Minga, o viene Larbanois, bueno, ¿qué vamos a hacer el sábado? ¿Quién lo invita? Todas esas cosas. Luego hay un Taller de Escritura que se conecta con el Club de Socios y es la forma en que entra dinero en Vilardevoz para los gastos mínimos. Además de ser una producción escrita de las cosas que se hacen aquí, son producciones de ellos sobre la temática de la radio y eso alimenta un boletín del Club de Socios, o revistas, o un blog  o lo que sea que ellos van haciendo. Los viernes está el Taller de Producción Radial, donde se hace toda la agenda, se trabaja sobre los programas individuales, los colectivos, se preparan las entrevistas, los invitados, y los sábados hacemos la puesta en escena, con fonoplatea abierta. La programación se arma durante la mañana. En ninguna radio llevada por comunicadores eso sería posible porque son bastante estructurados y hay que tener una grilla de antemano, pero acá el sábado, con los que estamos y los que van viniendo se arma la programación y sale eso que llamo "Babel de programas y de voces" y que es bastante mágico, porque puede pasar cualquier cosa, puede haber humor, alegría, emoción. Ese mismo día, por la tarde, hacemos lo que se llama "salida al aire en el estudio". Son cuatro horas intensas, con microprogramas de entre cinco, diez y quince minutos, menos las entrevistas o mesas de debate que son entre treinta y cuarenta y cinco minutos. En cuatro horas puede pasar de todo: podés pasar de la risa al llanto, de la reflexión a la filosofía y a la política. Los que escuchan nunca saben lo que va a venir después de cada programa. Lo peor que puede pasar en una radio (risas).




Y es lo lindo también. ¿Cuáles son algunos momentos conmovedores que recordás del tiempo transcurrido acá?
Creo que nunca me voy a olvidar del día en que nos robaron los equipos; llegamos a la sala de radio, no había nada, estaba todo dado vuelta, y la gente de la radio dijo: "Vamos a hacer radio sin micrófonos" y armaron todo y se pusieron a hacer radio sin micrófono, como si no pasara nada. No era negación, porque en realidad ellos lo hablaban, pero era lo que sabíamos hacer. Tenemos gente que ha salido de la locura y de la pobreza extrema y se ha incluido en el circuito laboral. Vidas de gente que no le importa a nadie, y acá ellos le importan a a alguien y comienzan a funcionar de otra manera y me parece que eso es lo más conmovedor. Que alguien cumpla un sueño, no sé...Manuel, el otro día, cantando con Larbanois, que desde chico se imaginaba que lo iba a poder hacer. Todas esas cosas me parece que son bastante fuertes.


¿Qué iniciativas tienen los pacientes?
Por ejemplo, uno es artista y eso tiene que tener lugar de alguna forma. El otro se cree marinero y viene a Vilardebó vestido así y será marinero por un día y en Vilardevoz no se lo excluye por eso. Lo que generamos es un espacio que a veces es un oasis, porque no es la vida real. Si vas vestido de marinero a un Banco, por ejemplo, probablemente te echen, ¿no? La idea es incluir, no excluir. La sociedad ya excluye bastante. En Vilardevoz podés escuchar un programa de un minuto donde una persona lo único que quiere decir es: "Hola", y esa persona empieza a tomar la voz, y de repente se convirtió en conductor de un programa y ya dejó de ser aquella persona tímida en un rincón que no hablaba. Tuvimos una paciente una vez, seis meses sin hablar, tenía un gran mutismo..., y un día abre un paquete de yerba, y saca una tarjetita que traía. Su programa empezó siendo la lectura de lo que decía la tarjetita atrás. : "La marcela se siembra en...y las propiedades son...." Ese era el programa de ella. De ahí terminó escribiendo poesía, haciendo canciones y cantando en el festival que hicimos para recolectar cosas cuando nos robaron. Hizo un proceso para salir de su estado y generar otra persona. Lo que siempre decimos es que lo que precisa la gente nomás es ser acompañada, y entonces redireccionar el proceso para habilitarse en la vida.




¿Hay pacientes que están de manera permanente aquí, o llega un momento en que se van?
Vilardebó es un Hospital de agudos, personas que pasan situaciones de crisis y que están internadas entre tres y seis meses. Luego son dadas de alta. Dependiendo de la situación social y económica pueden ir para su casa, si tienen redes,  o sino a un refugio o a una casa de medio camino. Pueden estar en Vilardevoz durante la internación y seguir cuando son dados de alta - y se les llama pacientes ambulatorios - continuar un proceso en Vilardevoz y quedarse. Vilardevoz es abierto, participa quien quiera y el tiempo que desee, y hay gente que hace diez años que participa por lo que ha hecho su proyecto de vida, un proyecto también de militancia. Ha encontrado su lugar ahí.


sábado, 4 de agosto de 2012

Ni un día sin poesía

"No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad...", dice Esteban Barbera.
Él tiene una mirada especial sobre el mundo y las cosas cotidianas. Sus textos ocurrentes no dejan de sorprender.


¿Desde cuándo escribís?
Escribo desde chico, pero siempre fue en forma muy intermitente y desordenada hasta hace unos seis o siete años atrás donde empezó a ordenarse un poco lo que escribía. Desde hace tres años ha tomado un ritmo y una forma que es la que me interesa y estimula. El arte tiene mucho que ver con la búsqueda de una voz interna. Una forma de escribir, de cantar, de actuar, de decir. Es difícil encontrarlo, yo no creo haberlo hallado aún, pero lo importante es que siento que voy por el camino que me gusta.

¿Qué recuerdos asociados a la infancia tenés de la escritura?
Sí, algunos cuentitos vagos y desprolijos. Me costaba escribir, fundamentalmente porque no sabía que era lo que quería decir.

¿Qué se necesita para escribir y para vencer el miedo de la hoja en blanco?
Yo no creo en la inspiración divina. No creo que Dios, o algo semejante se dedique a susurrar palabras. Creo en el pensamiento como mecanismo de cualquier creación. Sartre decía que la creación tiene un orden definido: esencia, luego presencia. Es decir, primero se piensa que es lo que se quiere hacer, y luego se pone manos a la obra. Aquello que confundimos con la inspiración, es un simple mecanismo involuntario e indominable de nuestra mente. Una manera de decirnos que ha comprendido algo. Es importante estar atento, pero creo que es insostenible este mecanismo para la creación de una Obra, sirve, tal vez, en forma esporádica, no como receta.
La única forma de vencer el miedo de la hoja en blanco es pensando, meditando, observando, leyendo, escuchando.

 ¿Qué opinás sobre la soledad de la gente?
La soledad ocurre. Es ineludible. A veces, necesaria. Vivimos en un mundo raro, en un tiempo extraño. Estamos bombardeados de información y violencia. Y desgraciadamente, vivimos deseando lo que no tenemos, incluso sin estar seguros de realmente necesitarlo.
Lo mejor, como dijo Galeano, es tener el coraje de estar solo y la valentía de arriesgarse a estar juntos.

 ¿A qué creés que se debe que la gente se siga sintiendo sola  a pesar  del fácil acceso a la comunicación que brinda Internet?
La comunicación no siempre mata la soledad.
Internet puede ser angustiante, te brinda tanta información, en tan poco tiempo que te marea y te confunde.  

 No todo es negativo en la red, sino que también se dan experiencias positivas. La confección de un blog como el tuyo, de cariz tan humano y particular, ¿te generó amigos virtuales fieles? ¿Tenés una anécdota para contar al respecto?
Claro, he generado vínculos virtuales con gente que me gusta lo que escribe y gente que me hace lindos comentarios.
Escribir, como cualquier tipo de arte tiene dos momentos muy lindos: unos es muy íntimo que es el primer instante en el que llegaste al punto final y otro igual de lindo que es cuando lo muestra a otras personas. Para eso sirven los blogs y cualquier espacio para mostrar lo que uno escribe.
¿Anécdotas? Hace unos meses fui a la presentación en Buenos Aires de la revista on line  para la que escribo, Periplo. A pesar de que no conocía a nadie, y mi resistencia a socializar, terminé pasando una muy linda velada con un grupo de 8 personas totalmente desconocidas.